jueves, 13 de octubre de 2016

El pretexto para venir otra vez al blog es que se me había olvidado decirles, hipotéticos lectores/as, que en la Revista Cuadrivio me publicaron una especie de crónica sobre el curso que hice en Nueva York. La pueden encontrar acá: http://blog.cuadrivio.net/babel/verano-gayatri-spivak/. 

Sólo por favor pasen por alto los errores de ortografía raros que hay por ahí, la verdad fue una cosa de la edición (lo juro: no entiendo los primeros paréntesis, ni algunas comas, ni algunos otros paréntesis, etc.) pero me dio pena decir porque pues... no sé, según esto que reciben muchos textos y que el mío había pasado la prueba, y etc., así que ante mi novatez para estos asuntos de publicar en revistas no académicas pues decidí no decir nada sobre los paréntesis y, en vez de eso, decir que muchas gracias, qué honor, qué amables. De todas formas sí pienso que muchas gracias, qué honor, qué amables, porque ps el texto se compartió muchas veces en fb y tuvo más lecturas (muchas más) que las que podría haber tenido en éste, su humilde y old fashioned blog. 

Quizás por estos días me anime a abrir una cuenta en medium (o cómo es?), si lo hago les aviso por acá, hipotéticos lectores, para que 'sigamos en contacto'. 

O bueno, la verdad es que también lo que me gusta de este blog es que pienso que me leen dos o tres personas, cosa que a veces me desanima (ya saben, el delirio de querer ser una escritora de verdad y no nomás una aficionada de blog), pero que a veces también me gusta mucho, me imagino esto como un espacio íntimo en el que nomás dos o tres amigos vienen a veces a ver cómo estoy.  Más como la sala de mi casa que como el escaparate de una librería, digamos. Y hay algo bonito en venir a escribirles y dejarles mensajes por acá, para cuando pasen, si pasan.

***

Por estos días estoy de regreso en Sudáfrica, luego de haber estado varios meses (otra vez) entre la Ciudad de México y Saltillo. Fiel a mis patrones: no sé cómo irme. Fiel a mis patrones: enredo y dificulto todo en vez de hacerme las cosas más llevaderas. Fiel a mis patrones: no me mudo, me divido.  Entonces me la he pasado acercándome más a mis amigos/as en ambas ciudades, experimentando con el poliamor (jajaj, iba a escribir que teniendo un amante en cada puerto, bien mamona. Pero bueno, más bien fue un ejercicio/experimento feminista de construir relaciones desde otros lugares. Salió bien, digamos, ambos chicos han sido excepcionalmente respetuosos de mis procesos, increíblemente generosos conmigo, y se ha manejado todo el asunto más en una dinámica de 'soy tu amigo incondicional, es decir: tu amigo', y menos en la dinámica de 'soy tu pareja, es decir: tu todo, es decir, por qué chingados sales con alguien más').

Supongo que el contexto facilitó todo el asunto (o sea estar divididos por océanos y así), pero no sé, ha sido muy raro. Está bonito sentir que hay seres humanos (no voy a caer en la tentación de escribir ONVRES) capaces de querer así, tan desinteresadamente, tan dispuestos a construir con otra persona una relación de amistad y apoyo, y la N. está pasando por procesos bien complicados porque renunció a su chamba, no tiene trabajo, no gana varo, va y viene, se hospeda en casas ajenas, no sabe qué quiere hacer con su vida, entonces amigo, echémosle la mano y no la jodamos si quiere tener otro amigo que la lleve al cine y la escuche toda la noche.  Y entonces (bocas abiertas - en riguroso gesto de asombro - señoras y señores) los dos dijeron que órale, que la N. necesitaba asideros y amigos en este salto que decidió dar de la manera menos calculada ever, y que ps va. Uno dijo 'va', el otro dijo 'ya qué', supongo. 

Probablemente éste sea uno de los años más raros de toda mi vida. 

También el punto es que ahora estoy, decía, de vuelta en Sudáfrica, ya terminándose un poco la aventura porque pues la gente tiene que seguir con su vida, y yo no puedo estar pagando boletos de avión tan seguido. Y tampoco puedo seguir dividida más tiempo. Acá o allá N., pero yapordios no nos hagas pasar por lo mismo el otro año. 

Luego estar en Sudáfrica es un viajesote. Sí, o sea porque está muy lejos y es muy diferente y no mames Africa, qué cabrón, vivo en Africa, no lo puedo creer. Pero sobre todo es un viajesote porque aquí se ponen en marcha procesos personales extrañísimos, que tienen que ver con descentrarme. Con ser otra y construirme a partir de otras cosas. Ya no ser la mujer profesionista académica independiente que destaca en su trabajo, etc., sino pues... ser, nomás. No es cosa fácil, amigues. No es cosa fácil amistarse con la idea de que mi vida y mi mañana no vale más o menos por estar dando clases en la UNAM, que por estar regando las plantas y haciendo de comer. No es cosa fácil reconocer que toda yo he sido atravesada por las ideas protestantes/capitalistas/occidentales, y que qué chingón criticar desde la academia, pero qué difícil ponerse una misma en la línea y decir 'ok, mi vida no tiene que enfocarse en el hacer sino en el estar, no en la producción, no en el punto de llegada, sino en los procesos y la paciencia'.

Y ya sé, ya sé que todomundo sale siempre con el cliché de 'ay, ya quisiera yo no tener que trabajar, ya quisiera poder dedicarme a escribir/pintar/leer/hacer lo que siempre he querido, whatever'. Al principio trataba de explicar: no bueno, mira, no es tan fácil; si lo haces por un mes o dos, o un año, o dos, está chido. Pero si lo piensas como que probablemente el resto de tu vida va a dibujarse entre otras coordenadas, da mucho miedo. Ahora ya no trato de explicar nada, sólo me dan ganas de decirle a la gente que me dice eso (que no son por supuesto obreros/as, ni trabajadores explotados/as que ganan menos de cinco salarios mínimos, sino académicos/as o amigos de A., o la familia política, o etc.): fuck you. Vete a otro lado con tus clichés. Déjame ser una fracasada en paz, y por lo menos reconóceme la valentía en ello, en vez de salirme con tus mamadas de 'ay no, pero fracasada por qué, ya quisiera yo'.  Yo también quise, amigues. Me lo estoy chutando y no está fácil. Déjenme ser fracasada y gorda y puta y jugar con esas palabras tanto como quiera sin sus supuestas envidias poco reflexivas.

***

No me acuerdo si alguna vez en este blog hablé de Cyn. Ella era mi amiga hace muchísimos años, muchísimos, como 12 pero parece como si hubiera sido en otra vida: vivíamos en Saltillo, yo estudiaba economía y ella letras; yo salía con un médico y ella con un POETA, señoras y señores, con un Poeta. Yo estaba emocionada con Benedetti (ya, ya, ya sé), y ella leía a Tomás Eloy Martínez, según recuerdo. Total, que éramos amigas porque teníamos un par de proyectos en común sobre literatura, difusión cultural y esas cosas. A las dos nos gustaba Cortázar, sólo que a mí me daba pena ponerme como nickname en el msn 'La Maga' (porque qué oso, si yo soy economista y seguro ni entiendo qué pedo con Rayuela), mientras que los estados de Cyn siempre tenían que ver con La Maga, o con el poema de Girondo de las mujeres que no saben volar y cómo pierden el tiempo con él (no saben cómo me caga ese poema), o con mariposas y vuelos y viajes y más vuelos y alas y vientos y cabellos despeinados.

También me acuerdo de que a Cyn le gustaba el poema de La Trapecista (ese sí lindísimo), de José Emilio Pacheco, y de que creo que fue gracias a ella que lo leí por primera vez.

Teníamos, creo, esa fantasía compartida de una vida no convencional, de sentir, pensar y construir de otro modo. De leer poesía y vivir poesía, y transformar el hambre en letras y también al revés. Era emocionante pensar en vuelos, alas, riesgos, y en que de alguna forma, por quién sabe qué misterios, esa era la única manera de encontrar algo nuestro. Algo de seductor tendría que haber, también, en la posibilidad de caer.

Lo que no sabíamos entonces era que sentir, pensar y construir de otro modo iba acompañado forzosamente por la incertidumbre. Pararte todos los días y preguntarte si neta no la estarás regando, y si neta no te vas a arrepentir de esto dentro de un año, o dos, o diez; y ya sé que la falta de certezas es algo con lo que todos lidiamos, pero ya sé también que las sociedades se han construido a partir de numerosos, cotidianos y compartidos esfuerzos para creer que sabemos lo que va a pasar mañana.

Lo que no sabíamos es que jugar a las alas y los vuelos tenía que ver, también, con el dolorosísimo proceso de reconocer nuestra fragilidad, de estar siempre abriendo la mano para soltar cosaspersonaslugares, y de cambiar, como si se tratara de estampitas, unas conquistas por otras. Sí, bueno, como renunciar a mis clases en la unam para venir a sentirme una fracasada* cuando paso toda la mañana en nimiedades, y cuando las verduras se me queman y el pollo me queda crudo y quemado al mismo tiempo. La única palabra clave de todo este párrafo es ésa: renuncia.

Y eso, para una morra treintona occidental de clase media, que creció creyendo en los mitos no ya de casarte y ser una excelente ama de casa y madre, sino además una profesionista que algo valioso aporta en el mundo de lo público (ergo, del capitalismo machista), es, a veces, too much.

Lo bueno es, amigues, Cyn, que no necesitamos cosas tan mamonas como metafóricas alas, sino, nomás, aprender a caminar. Y que si nos caemos sí hay red (o remedio, pues), y que está hecha de cosas tan bonitas como el tiempo, la paciencia, y el amor.


(este post está tan carta, que siento que tengo que terminar diciendo algo como:

Suya sinceramente,

N.)



*No, o sea, no me siento una fracasada y me pongo a llorar, sino que es como cuando en la marcha de las putas todas salimos a la calle y decimos 'soy una puta' en un tono desafiante y desparpajado, así yo acá, todas las mañana me levanto y me digo 'pinche N., eres una fracasada', y en vez de tener hijos, hacer el doctorado, ponerme a buscar chamba, escribir algo digno de publicarse, me pongo a leer, escuchar música, echar a perder cosas en la cocina, y ver las hojas de las jacarandas por la ventana. 



2 comentarios:

[.Noisette.] dijo...

Ya leí tu artículo; estoy todavía "rumiando" muchas cosas (disculpa el termino)

Entiendo muy bien eso de "ser fracasado/a", lo vivo a mi propia escala y realidad, es raro, chido a la vez, aunque a veces tenga ataques de pánico a las 2 o 3 a.m. de los cuales casi siempre sobrevivo....

(¡que bien que nos pasaste a saludar N.!)

Anónimo dijo...

¡Eh, el post de los libros, eh!